sábado, 18 de enero de 2014

Cádiz Medieval: Arco de la Rosa


Se trata de una de las tres antiguas puertas que tenía el Castillo de la Villa, en Cádiz. Su denominación obedece a la pequeña capilla dedicada a la Virgen del Rosario o de la Rosa que se alzaba sobre ella. Originalmente su acceso se realizaba en eje acodado, a lo que obligaba la torre situada ante él, hoy desaparecida. Sobre el vano, que fue ampliado para permitir el paso de carruajes, defiende la entrada un matacán. Ante el arco se abría una pequeña plaza, denominada plaza de las Tablas, donde se montaban los patíbulos, desaparecida a finales del siglo XIX, cuando se configuró la actual plaza de la Catedral.

Por estar frente y dar paso al arrabal de este nombre, se la denominó Puerta de Santiago. Con notable diferencia, es la más alta y, por ella, entraba el Cabildo municipal cuando, como en la procesión del Pendón Real, con motivo de alzarlo en las proclamaciones de reyes, se formaba a caballo.

Los documentos que aluden a esta puerta sólo hablan de "la torre del arco" y, efectivamente, sólo debió tener una, fácilmente identificable por fuera y dentro de la edificación.

Es posible que, junto a ella, hubiese mayor fortificación, haciendo de barbacana, en la que mucho después de la conquista instalasen las atarazanas que citan algunas escrituras de daciones de censos por la plaza de Cardoso.

Esta puerta tenía su imagen, aunque no sobre ella, sino en la torre. Era de alabastro, movida de talla y graciosamente policromada. La que llegó hasta su desaparición , quizás sustitución de otra más antigua y de tipo arcaico, representaba a Nuestra Señora del Rosario, pero desde lo alto de su capillita callejera del muro, era tan venerada y tenida por milagrosa que la gente la denominaban de los milagros.

En 1618, el Cabildo Eclesiástico, iniciando una política contraria a la tradición de venerar imágenes en plazas y callejuelas, tan propia de nuestro pueblo, y amparándose en estar en continuo peligro de profanaciones e irreverencias, quiso llevarla en procesión a la Catedral, para que allí se le siguiera el culto. Enterados lo vecinos, recurrieron al Ayuntamiento y, trasladada ya, pretendieron autorización para labrar una capilla en la torre, con destino a tan popular y milagrosa imagen. Hubieron sus trámites y dilaciones. Incluso se nombraron a los Regidores don Francisco Fantoni y don Francisco de Lamadrid, para pedir limosnas con destino a la fábrica. Todo quedó en aguas de borrajas, a pesar de nuevas instancias de don Pedro González de Noriega, que capitaneaba a los vecinos.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario de los Milagros, como se la denominaba, continuó y continúa en la Catedral Vieja, en la hoy Capilla del Sagrario (entonces denominada de los genoveses), sustituyendo a la Santa María de San George, que desde 1487 presidía el altar de esta nación y que, por ser de plata maciza, no dejaría de llamar la atención a las vandálicas tropas angloholandesas de desembarco del conde de Essex.

Algunos autores afirman que el nombre actual de Arco de la Rosa pudiera ser debido a algún individio de la familia de este apellido, que tuviera casa principal junto a él. Tal nombre, efectivamente, tuvo prosapia gaditana, puesto que hubieron regidores apellidados de la Rosa.

Quizás el nombre del arco no le llegó de unas casas, ni de una familia, sino de más arriba. Posiblemente, la imagen de los Milagros' fue sustituida por otra con el correr de los tiempos. Quizás existiera también de antiguo pero, seguramente, en 1761 existía una Nuestra Señora de la Rosa, advocación muy antigua en Andalucía, evidente alusión a la Rosa Mística, muy frecuente en la edad media como en la época visigótica lo fue la representación mayestática de la Madre de Dios con una manzana. Antigua o moderna, a mitad del siglo XVIII el arco de la plazuela se denominaba ya de la Rosa, por esta imagen ya desaparecida, y cuya pista, desgraciadamente, se ha perdido hasta la fecha.

En el año 1764, el capellán del Coro de la Catedral y administrador del santuario o capillita de Nuestra Señora de la Rosa solicitó poder hacerle camarín y capilla con frente a la plazuela de las Tablas, a lo que accedió el Ayuntamiento con tal de no variar la Cruz que por allí estaba. La obra debió emprenderse con brío y buen recaudo de limosnas, pues se terminó al morir el año. Cuando se pensó inaugurar el camarín trasladando a ella la imagen de la Virgen, el Cabildo Eclesiástico la hizo desaparecer del arco, instalándola en una de las capillas ya cubiertas de la entonces medio construida Catedral Nueva, que, según parece, fue la primera en abrirse al culto.

El padre Lipari y los vecinos protestaron de lo lindo. En un primer impulso, los regidores (puesto que la imagen y la muralla eran suyos), pensaron hacer causa suya las protestas. Tras ciertas negociaciones, en las que el Cabildo Catedral se mantuvo en sus trece, escudados en la evitación de escándalos, injurias y obscenidades que se habían cometido con anterioridad. También argumentó el Cabildo, que terminada la Catedral era preciso derribar la torre donde se estaba formando el camarín, para que la línea de la plazuela que se forma quedase recta.

Sin nuevas consecuencias, la cuestión revivió en 1776 y por 1794 se concede a censo a un tal don Macario del Campo el terreno que ocupaba en la rinconada de la plazuela de las Tablas la imagen de Nuestra Señora de la Rosa, que se halla colocada en el Convento de San Juan de Dios, última noticia que se tiene de la imagen.

 

miércoles, 15 de enero de 2014

Cádiz Medieval: Arco de los Blancos


El arco de los Blanco es un vestigio de una antigua puerta romana, originalmente fue conocido como Puerta de Tierra y se situaba inmediata al Castillo de la Villa (Cádiz), en el barrio del Pópulo en la ciudad española de Cádiz (España). Como ocurrió en el Arco del Pópulo, al vano original se fueron añadiendo distintas construcciones, que transformaron su aspecto primitvo. Sobre la amplia bóveda que conforma el pasadizo, la familia Bianco o Blanco, de la que toma la puerta su nombre actual.

La familia de Felipe Blanco levantó en el siglo XVII una capilla dedicada a la Virgen de los Remedios, sobre el arco principal, hoy desaparecida. El pórtico exterior, corresponde a la entrada principal o Puerta de Tierra de la villa medieval, con arcos apuntados, debió de ser construido al tiempo que el resto de la fortificación y la alcazaba. Daba acceso a las carnicerías reales, bajo cuyo solar se han localizado parte de las dependencias anexas a la escena del teatro romano de Gades, sobre los restos de éste. Sólo conserva la parte posterior, ya que su fachada debió de desmontarse en el siglo XVI para dar mayor anchura a la calle.



En su primera época se denominó Puerta de Tierra, porque quedaba frente a la goleta o istmo. Más tarde se la llamó de Santa María, por dar paso a este arrabal. La puerta estaba flanqueada por dos torres, desiguales. La del Sur era uno de los cubos del castillo que contiguo a ella existió (Castillo de la Villa).

Sobre ella existía una imagen de alabastro de Nuestra Señora de los Remedios, escultura de origen italiano, quizás de mitad del siglo XVI.

Careciendo de importancia militar la cerca o muralla de la Villa y sus puertas, al no encerrar sino una pequeñísima parte de la ciudad, este arco fue el que sufrió más el abandono, hasta el punto de amenazar ruina, por lo que tuvo que repararse seriamente en 1602.

Hacia 1621 la familia Blanco, una de las principales del comercio de Cádiz y que más tarde tuvo asiento en el Cabildo, solicitó autoriazación para labrar a su costa una capilla, al igual que se había levantado en la Puerta del Pópulo, edificando sobre la bóveda y entre los torreones.

La capilla quedó terminada en 1635, fecha que está indicada en el Ave María que existe en el frente que da a la Calle del Mesón Nuevo. Esta capilla se labró formando un tejaroz con espadaña, de modo que quedaba abierto a la calle de la Carnicería o de la Misericordia, en donde lo soportaban tres arcuaciones, descansando en ménsulas y columnas de mármol blanco.


La imagen debió quedar junto a la muralla, sobre el altar adosado a ella. Una sencilla balaustrada remataría el ámbito de la capilla, que limitaban por ambos lados las torres de la puerta. Para la Sacristía se labró un cuarto, gran parte de él ahuecado, por el revés de la muralla, que por esta parte es altísima y rebasa algunos de los edificios de la Calle de San Juan de Dios.

En 1642 se autorizó a don Felipe Marzón y Blanco, Caballero Regidor y patrono de este santuario, para que se le formase un balcón volado que llegase hasta la esquina del castillo o torre de la derecha, como ya se ha comentado con anterioridad.

El aspecto sería el de tantas y tantas capillas pensiles como hay por Andalucía: una capillita abierta a la calle con espacio poco más que suficiente para poder oficiar, y amplia balconada en donde poder colocar candelas y mariposeros.

Siendo de patronato particular, pocas referencias de ella existen en el Archivo Municipal de Cádiz, pero la simple visita hace comprender que, por la primera mitad del siglo XVIII hubo modificaciones de importancia: se colocó un retablo de talla, la imagen se sustituyó por otra de lienzo y en el hueco de la torre izquierda se hizo una capilla con retablo, dedicado a San Raimundo de Peñafort.

En el siglo XIX se prologó el tejaroz y se tapió la parte que da a la calle, suprimiendo el corredor y quedando el conjunto con el aire amazacotado que tenía hasta su desaparición. Hacia 1810 se le agregaron unas casas, en las que vivía el canónigo que disfrutaba la capellanía.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Cádiz Medieval: Arco del Pópulo





El arco del Pópulo en la ciudad de Cádiz (España) es la primitiva Puerta del Mar, pues por ella se accedía a la zona portuaria, y estaba flanqueada por dos cubos. A comienzos del siglo XVII se construyó ante ella la capilla de Nuestra Señora del Pópulo, que le ha dado el aspecto de pasadizo que presenta en la actualidad. Las características del paramento interior coinciden con las técnicas edilicias de las murallas islámicas de los siglos X y XI, mientras que el arco, enjarjado, es muy posible que originalmente fuese de herradura. La disposición de sus dovelas permite situarlo en el siglo XII, en época almohade, como todo el perímetro murado original.

Historia

Se denominó primitivamente Puerta de la Mar y también Puerta principal de la Villa. Las aguas de la bahía, en efecto, llegaban muy cerca de ellas, pues lo que hoy día es la plaza de San Juan de Dios y fue Plaza Real, estaba casi ocupada por el Canal Bahía-Caleta y que constituía el verdadero muelle y puerto comercial de Cádiz. El canal, al irse cegando, se convirtió en unas pequeñas lagunas o boquetes (cuyo nombre fue dado a la actual calle Plocia), el segundo de los cuales se cegó hacia 1628 mientras que el otro lo hizo hacia 1618, quedando como una especie de astillero para barcos y navíos de pequeño porte.



La Puerta de la mar tenía un revellín y estaba flanqueada por dos grandes cubos almenados, al uso de la castramentación de la época, y sobre el de la derecha se colocó el reloj que el Cabildo mandó construir a un relojero de Osuna.

Sobre las torres, desde 1587, había una imagen de Nuestra Señora, que por tener la invocación latina de "Ave María, ora por Pópulo", vino a llamarse del Pópulo. Esta imagen fue profanada por los invasores angloholandeses que invadieron la ciudad de Cádiz allá por 1596, al mando del conde de Essex.


En 1598, pensando evitar nuevas y posibles profanaciones, se comenzó a construir una capilla entre las dos torres y sobre la bóveda del cañón del arco.

Por la puerta hacían su entrada los Obispos, acompañados del Cabildo secular que hacía entrega de la persona del Prelado al eclesiástico, justamente pasado éste, y frente a las casas que fueron de los Núñez de Villavicencio.

Cuando ambos Cabildaos debían asistir en concurrencia a fiestas, como las de San Sebastián, o a las funciones en la iglesia de la Compañía, el punto de reunión era la salida del Arco del Pópulo, en la calle del juego de la pelota.

Con respecto a la primitiva imagen que señoreó la puerta, en la escritura de donación al corregidor Añasco (Cabildo de 1599) se comenta que fue Nuestra Señora de la Antigua, hoy del Pópulo. Años más tarde, en 1735, el capellán de Guardias Marinas y del Pópulo, don Diego Rodríguez Hidalgo, pidió al Ayuntamiento que a la nueva Puerta del Mar que se situaba frente al muelle, y derribada en 1902 se colocara como antiguamente había, una imagen de la Virgen de la Antigua, que desde el siglo X se veneraba en Ortuña y que tanta fe y devoción despertaba en los hombres del mar.... Esta Virgen de la Antigua sería el origen de una Cofradía, cuyas reuniones darían origen a la Santa Cueva.

 

viernes, 25 de octubre de 2013

Época Romana: Tumba Cista Sillares



 
Perteneciente al Siglo I d. C., está formada por sillares regulares de piedra ostionera colocados verticalmente en sus laterales, y horizontalmente en la cubierta.

Una cista (del griego: κίστη, cofre o caja) es un monumento megalítico funerario individual, de pequeñas dimensiones.
Básicamente está formada por cuatro piedras planas o lajas, colocadas verticalmente formando un rectángulo. Sobre ellas solía colocarse otra piedra horizontal a modo de tapa. En el interior se depositaban los seres difuntos, generalmente en posición fetal. Se han encontrado cistas en Europa y en Oriente Medio.
En ocasiones es difícil determinar si un monumento es un dolmen pequeño o una cista. El criterio que suele seguirse en tales casos es el tamaño: generalmente se considera cista cuando su superficie no supera el metro cuadrado.
Las cistas aparecen la mayor parte de las veces asociadas a otras formaciones megalíticas, por ejemplo en el centro de
túmulos (lo que a veces origina discusión sobre si es dolmen o cista), en el centro de un crómlech (rodeando las cenizas mortuorias), en el interior de cuevas sepulcrales, etc. En general su conservación es mala, y suele faltar la tapa e incluso alguna de las losas laterales.
Esto es un extracto del artículo
Tumba de cista de la enciclopedia libre Wikipedia. En Wikipedia hay disponible una lista de los autores.

Las Tumba de Cista Sillares están expuestas en el Museo de Cádiz, situado en la Plaza Mina.



 

jueves, 29 de agosto de 2013

Teatro Romano de Cádiz




El Teatro Romano de Cádiz se descubrió en el año 1980 en unas excavaciones arqueológicas destinadas a localizar el Castillo de la Villa. Hasta entonces sólo se habían visto algunas de sus galerías interiores sin identificar a que edificio pertenecían.

Así, el teatro fue abandonado en el siglo IV d. de JC. Sobre sus ruinas los musulmanes edificaron una fortaleza hasta que en el siglo XIII el rey Alfonso X El Sabio la reconquista trazando sobre él parte de la ciudad medieval.

Hoy en día, hay edificios modernos como la guardería municipal que se superpone al teatro, al igual que la Posada del Mesón, la Casa de Estopiñán y la Casa de Contaduría, edificios que componen el barrio del Pópulo, y que junto con los restos que quedan de la ciudad medieval impiden el que se pueda excavar el teatro en su totalidad.

El Teatro de Cádiz tiene ciertas características, que lo diferencian del resto de teatros romanos hallados hasta la fecha, como son:

  • Es de los teatros más grandes. El diámetro de su cavea[1] es de más de 120 metros, y su aforo sería alrededor de unos 20.000 espectadores, bastantes si tenemos en cuenta que su población rondaría los 50.000 habitantes.
  • Es el teatro más antiguo entre los conocidos hasta ahora de la Península.
  • Es de los pocos edificios públicos de la Hispania Romana a los cuales personajes tan relevantes como Cicerón o el historiador griego Estrabón lo mencionan en sus obras. En una carta de Asinio Polión, entonces gobernador de la Bética, a Cicerón se dice que Balbo, el menor, fundador de la Neápolis, la ciudad nueva representó en el teatro de Gades una obra escrita por el mismo, que recordaba su colaboración con Julio César y que en este mismo teatro hizo de una vez las elecciones de dos años, reservó catorce gradas de asientos a los caballeros
    gaditanos, premió a un actor con el anillo de los caballeros y a otro actor lo mandó ejecutar por ser muy feo.

Historia

 

Cuenta Estrabón que los gaditanos en un principio vivían en un ciudad muy pequeña; “más Bálbos el Gaditanós, que alcanzó los honores del triunfo, levantóles otra que llaman Nueva; de ambas surgió Didyme, cuyo perímetro, aunque no pasa de veinte stadios, es lo suficiente grade para no sentirse agobiada de espacio”.

Y así se inició la construcción de la Neápolis y la de un teatro que, actualmente, está considerado como el más antiguo y de mayores dimensiones de Hispania. Todo un ejemplo del esplendor que vivió Gades en la Antigüedad clásica.

El edificio se abandonó a finales del siglo III y fue saqueado a partir de la centuria siguiente, aunque en época tardorromana, islámica y cristiano-medieval, los restos de su estructura fueron utilizados como almacenes, cuadras, parte de viviendas, etc.

El Teatro Romano de Cádiz surgió “dentro de los planes urbanísticos de un familia gaditana, los Balbo, en su intención de dotar a su ciudad de importantes edificios públicos, a imitación de su capital, Roma”, cuenta el arqueólogo Ángel Vicente. Los Balbo, proyectaron ampliar el antiguo asentamiento fenicio construyendo otro nuevo junto a él. Este núcleo urbanístico es conocido como Neápolis, y de él se conocen, además del teatro, numerosos restos urbanos excavados en los últimos años. “Igualmente tenemos noticias de la existencia de otro importante edificio público, el anfiteatro, en el barrio adyacente al Pópulo, el de Santa María, en las cercanías de las actuales Puertas de Tierra", apunta Muñoz, para quien el Teatro Romano es “uno de los pocos edificios antiguos de nuestra Península que cuenta con referencias directas de los autores importantes de la época. Así, Cicerón, refiriéndose al mandato político de Balbo en Cádiz, adule a ciertos usos del edificio por este personaje en beneficio propio”.


Si los restos del anfiteatro fueron visibles al menos hasta el siglo XVI –su perímetro aparece representado en un grabado de esa época de Antón de las Viñas– el Teatro, por el contrario, estaba ya cubierto, o sus estructuras reutilizadas e integradas en la villa medieval erigida por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII.

Del teatro no se sabía nada fuera de los textos clásicos, entre los cuales algunos indicios señalan que ya en el año 44 a.C. se habían representado allí obras de teatro como Iter, una autobiografía de Lucio Cornelio Balbo "El Menor", para conmemorar su elección como magistrado local y en la que narraba su intervención en las guerras civiles; crónicas posteriores relatan que el propio autor lloró al contemplar la representación y recordar a Julio César, que había sido asesinado sólo unos meses antes. También se habla del teatro en las Cartas a familiares de Cicerón (43 a.C.) Asinio Polión, en carta a Cicerón afirma que, en los juegos organizados por Balbo en Gades, había en el teatro catorce filas de asientos reservadas a los caballeros. Del teatro no se sabía nada fuera de los textos clásicos, entre los cuales algunos indicios señalan que ya en el año 44 a.C. se habían representado allí obras de teatro como Iter, una autobiografía de Lucio Cornelio Balbo "El Menor", para conmemorar su elección como magistrado local y en la que narraba su intervención en las guerras civiles; crónicas posteriores relatan que el propio autor lloró al contemplar la representación y recordar a Julio César, que había sido asesinado sólo unos meses antes. También se habla del teatro en las Cartas a familiares de Cicerón (43 a.C.) Asinio Polión, en carta a Cicerón afirma que, en los juegos organizados por Balbo en Gades, había en el teatro catorce filas de asientos reservadas a los caballeros.

Y aunque desde el siglo XVIII existen referencias a subterráneos en la zona –sin duda relacionadas con algunas de las galerías del monumento, y que hablan de pozos que permiten acceder a una rotonda con asientos de mármol– hubo que esperar hasta octubre de 1980 para que, de una manera inesperada y casual, afloraran los restos del Teatro.

A principios del siglo XX, el obispo cedió temporalmente a Rafael Manzano el patio de la Catedral Vieja, que ya sólo era una explanada llena de escombros, para que allí construyera un barco (el vapor Covadonga). Luego del Covadonga decidió comprar el solar prestado y en él montó una fundición. En 1950 la empresa Manzano se une con la empresa Vigorito (de antiguos italianos afincados en Cádiz) y reservan la instalación para almacenar hierro y suministros marítimos; la gente la conocía como Almacenes Vigorito. Así estaban las cosas hasta que en 1979 se produjo un incendio en los almacenes Vigorito.

En 1980 los sondeos arqueológicos encargados por el Ministerio de Cultura al entonces director del museo de Cádiz, Ramón Corzo Sánchez, para delimitar la zona de expropiación para descubrir la alcazaba medieval deparara el hallazgo del monumento romano. Posteriores sondeos permitieron localizar las gradas superiores, y, poco a poco, se excavó un tramo de la galería y del graderío.

Hoy, del teatro romano perduran un buen número de filas de gradas de la media cavea y se han documentado las gradas inferiores y parte de la orchestra. Hormigón romano, mortero de cal con piedras y un revestimiento de cal son los materiales con los que se construyó el monumento.

Ángel Muñoz indica que el sector superior de la summa cavea ha desaparecido tanto por la utilización de sus materiales para construir inmueble en la época medieval como por la propia acción del mar. Poro junto a este sector socavado se ha conservado “excepcionalmente”, dentro de otras construcciones, un tramo de muro curvo que corresponde a la fachada trasera del Teatro, “así como parte del entramado que sostendría el graderío y el inicio de un pasillo o deambulatirio tras la fachada”.

Entre esta zona y la primera línea de gradas conservadas se observa también una hilada de sillares de piedra ostionera "que quizás corresponda a la pared lateral de mayor radio de una galería superior, perdida en su mayor parte al arrancar la misma desde la cota de suelo que hoy pisamos". Por el oeste, el graderío se adentra bajo el ábside de la Catedral Vieja, la Casa de Contaduría eclesiástica, la Posada del Mesón y la Casa de Estopiñán, que conserva restos en la planta baja. Y por el extremo oriental el graderío entra bajo la Guardería Municipal y, por consiguiente, bajo los cimientos del castillo medieval.

Otro sondeo permitió en 1999 comprobar la existencia de otra bóveda simétrica a la documentada en la Casa de Estopiñán y permitía establecer la orientación del monumento y su diámetro: 120 metros.

Para Muñoz, el futuro del Teatro "pasaría por un replanteamiento de la ordenación urbanística actual de un grupo de inmuebles de escaso o nulo valor arquitectónico e histórico" del siglo XIX, "cuyo derribo permitiría sacar a la luz el resto del edificio, pudiéndose visualizar totalmente la orchestra, el resto del graderío y la scaena del teatro más antiguo de Hispania".

Tras un laborioso proceso de restauración y acondicionamiento actualmente el edificio está perfectamente acondicionado para visitas, constituyendo un ejemplo significativo de integración de restos arqueológicos en la trama urbana de la ciudad de Cádiz.

Descripción

El teatro de Gades, al ser muy antiguo, conserva muchas características de los teatros griegos, aunque con adaptaciones hechas por los romanos. Como era corriente hacer por ellos, se utilizó un desnivel del propio terreno para apoyar en la roca gran parte del graderío, que era de hormigón. Las técnicas constructivas son las características de la etapa republicana, sobre todo usaban el hormigón (opus caementicium), mortero de cal, cascotes y arena que era más resistente y salía más económico que la cantería tradicional.

Todo el graderío en la zona superior e intermedia iba cubierta con un revoco de cal y cerámica triturada, y la zona más cercana a la orchestra llevaba sillares.

Todos los teatros romanos eran en realidad una representación de la sociedad romana y sus clases sociales bien diferenciadas y separadas por pasillos llamados euripos.

  • El graderío está construido en forma de herradura, de semicircunferencia para conseguir la acústica deseada. Está orientado al Norte, hacia el mar divisándose desde las caveas superiores toda la Bahía de Gades.
  • El muro exterior, además de para cerrar el edificio, se utilizaba como hoy día hacemos para colocar los anuncios de los espectáculos que se iban a ofrecer mediante rótulos pintados sobre el propio muro.
  • El porticus era la zona más alejada del escenario, se colocaría aquí la plebe más humilde (sin toga), las mujeres y los niños que no tuvieran educadores privados. A continuación los esclavos siempre de pie, salvo que sobraran asientos reservados a personas libres.
  • Summa cavea, donde se sentarían los libertos.
  • Media cavea, donde se colocaría el público en general, los ciudadanos, los huéspedes, funcionarios públicos...
  • La ima cavea es la zona del graderío más cercana al escenario, más privilegiada por tanto y destinada a las autoridades y personas importantes de la ciudad de la aristocracia. Existía una ley que obligaba a reservar las primeras 14 filas a los equites, sector importante que tenían el poder económico en sus manos. En este caso, de Gades se menciona que había 500 équites[2] lo que da idea de la importancia económica que tendría la ciudad entonces. También podemos apreciar desde aquí las huellas de los velarium, que eran grandes toldos sostenidos por postes de madera para proteger al público del sol además de funcionar como elemento para potenciar la acústica del teatro.
  • Orchestra. Es la zona semicircular entre el graderío y el escenario. Mientras que en el teatro griego esta zona era de gran utilidad, en el teatro romano se reservaba para los senadores. Estos asientos separados del resto del pueblo estarían señalados para los cargos a los que estaban reservados.
  • Podium. Plataforma donde actuaban los actores.
  • Scaena. Portada de dos pisos generalmente, adornado con columnas y estatuas de los emperadores que cerraba el frente del teatro. Solían tener pantallas giratorias para cambiar de decorado y plataformas móviles que trasladaban a los actores a través de la escena o de arriba abajo para representar a los dioses. Utilizaban recursos escénicos como barriles llenos de piedras.

Técnica constructiva

La excavación sólo ha dejado al descubierto una porción del edificio (parte media del graderío y la galería que discurre bajo él) pero por ella podemos hacernos una idea aproximada de sus características. Se levantó aprovechando parcialmente la pendiente del terreno para apoyar sobre ella el graderío. Las ruinas de la escena y el pórtico que se abriría tras la orchestra permanecen sepultadas bajo el caserío del barrio del Pópulo.

Las técnicas constructivas son características de la etapa republicana; sobre la mampostería y el aparejo isodomo (sillares puestos en hiladas iguales) predomina el hormigón, opus caementicium, mortero de cal, cascotes y arena, de gran plasticidad, resistencia, y sin el costo ni la complejidad de la cantería tradicional. Con él se modeló todo el graderío, que en la zona intermedia y superior iba cubierto con un leve revoco de cal y cerámica triturada, opus signinum, mientras que en la más cercana a la orchestra llevaba un forro de sillares.

Presenta rasgos muy antiguos, con graderío en forma de semicircunferencia prolongada como una herradura, asientos distribuidos radiálmente en varios sectores y perfil parabólico en la sección de las gradas para conseguir la acústica adecuada. Disposición similar tienen algunos teatros helenísticos tardíos, cuyos paralelos más cercanos se localizan en el sur de la península itálica y Sicilia.

Estructuras

Entrando en las ruinas, vemos que la mayor parte de la summa cavea desapareció por la reutilización de las piedras en edificaciones medievales pero se ha conservado un tramo de muro curvo (muy alterado por sucesivas reformas) que corresponde a la fachada; también se ve una parte de un pasillo situado tras la fachada.

Entre esta zona y la primera línea de gradas hay una fila de sillares que pudieron ser de la pared lateral de una galería superior.

A la izquierda las gradas se meten bajo la Catedral Vieja y por la derecha se meten bajo la Guardería Municipal.

El graderío, o cavea, aparece dividido en tres sectores. La summa cavea podría estar basada sobre muros anulares y radiales y constituida por un armazón de vigas de madera, quizás cubierta con un toldo o velarium apoyado en postes de madera, cuyos hoyos cuadrados de anclaje aparecen en las gradas. Perdura la mayoría de las filas correspondientes a la media cavea y se han documentado las gradas inferiores y parte de la orchestra; los dos sectores inferiores, apoyados sobre galerías abovedadas, se encuentran en muy buen estado de conservación.

Una zanja abierta en el eje del teatro permite observar una pequeña superficie de la zona inmediata a la orchestra, que estaba separada del graderío por amplio pasillo y antepecho, del que únicamente se conserva el arranque de una de las lajas de piedra que lo conformaban. También se pueden observar los sillares originales que formaban la galería en esta zona y el arranque de la escalera central.

La galería

Otro importante sector excavado es un amplio tramo de la galería que canalizaba la circulación de espectadores para acceder desde el exterior a los asientos de la zona media del graderío, el cual en parte descansa sobre ella. Es de amplias dimensiones y se cubre con una bóveda anular de medio punto o de cañón. Al igual que en el exterior el material más utilizado es el hormigón.
 

Para construirla fue necesario recortar previamente la roca natural y luego, con sillares perfectamente labrados en la misma piedra, se levantó el muro externo, mientras en la parte inmediata al terreno natural se hizo un muro de hormigón de la misma altura. Sobre ambos se dispuso un molde de madera, o encofrado, para formar la bóveda también con hormigón.

En el muro exterior se abren los vanos (o vomitoria) que comunican con el graderío y lucernarios para iluminar el espacio de la galería. De los seis accesos al graderío que había se han localizado cuatro. En los accesos observamos huellas de una reforma que debió realizarse cuando el edifico aún estaba en construcción.

El diseño original disponía una serie de escalones para salvar el desnivel existente entre la galería y el graderío, pero, por causas desconocidas, posiblemente problemas en la evacuación de las aguas pluviales, hubo que elevar el pavimento de la galería y en consecuencia anular parte de los escalones cubriéndolos con una rampa de sillería para salvar el nuevo desnivel.

En las zonas donde se ha destruido la rampa podemos observar que algunos escalones quedaron incluso sin terminar de tallar, labor que debía realizarse una vez colocados. Otros, que sí están acabados, no presentan el desgaste lógico provocado por el uso. Como consecuencia de esas transformaciones fue necesario transformar también la zona superior de los vomitorios.

Esta galería permanecía casi completamente anegada hasta hace poco, ya que en ella desembocaba una antigua cloaca.

Decoración

El que era el mayor teatro romano de Hispania debió tener, pese a ser el más antiguo también, una decoración acorde con sus dimensiones. En el museo de Cádiz se conserva un trozo de cornisa de mármol con delicados adornos vegetales. Otro elemento decorativo rescatado es un fragmento de estatua representando una figura masculina. Es curiosa un decoración a base de dos figuras de conejos en actitud de comer hojas y frutas.

Pero lo verdaderamente curioso es que, durante una de las fases de excavación (y en niveles romanos) se encontraron restos cerámicos de un plato conteniendo conchas de caracoles terrestres y huesos de conejo doméstico; verdaderamente los gaditanos tenían entre sus bocados favoritos el "conejo con caracoles" y le homenajeaban elevándolo a motivo decorativo del propio teatro.

Tras la excavación ha quedado vacante una multitud de piezas que esperan el día en que puedan ser combinadas como las de un puzzle para ser montadas y reproducir algunos trozos del viejo teatro, en lo que se ha sacado hasta ahora. Para sacar el resto del edificio y ver toda la orchestra, todo el graderío y la scaena del teatro más antiguo y el segundo más grande de Hispania habría que derribar las construcciones decimonónicas que tienen poco valor histórico pero, eso sí, gran valor económico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Cádiz Antiguo. Época Fenicia: Diosa Astarté















Los fenicios al fundar la colonia de Gades trajeron consigo a sus dioses, una de las principales fue Astarté (Ashtart).

Esta diosa era la asimilación fenicia de la diosa Ishtar mesopotámica y era la diosa femenina protectora de ciudades como Sidó y Tiro. Los fenicios, principalmente los que provenían de Tiro, extendieron su culto en la colonia de Gades fundada en torno al 1100 a C.
 
Astarté representaba el culto a la madre tierra, el amor y la fertilidad, progenitora de todos los seres vivos. Posteriormente se convirtió en diosa del cielo; se identificó con la Inanna sumeria, la Isis egipcia y la citada Ishatar mesopotámica.

En la zona gaditana pudo existir algún templo a esta diosa, aunque algunos historiadores lo situan en las marismas de Huelva, siendo lugar de peregrinación y precursor de romerías más recientes, alguna de las cuales, como el Rocío, perviven con enorme fuerza.

 

sábado, 17 de agosto de 2013

Cádiz Antiguo. Época Fenicia: Anforas fenicias














De las encontradas en la provincia, las más usuales son las de forma cilíndrica o troncocónica. Tienen el cuerpo pequeño, la boca y el cuello medianamente anchos y dos pequeñas asas. Se usaban para conservar y transportar productos como las salsas de pescado.

Hay otro tipo, más pequeñas, probablemente de carácter religioso, que se arrojarían al agua como ofrenda antes de que los barcos se hiciesen a la mar. Estas últimas se han encontrado en la zona de La Caleta, lo que indicaría la localización de un templo delicado a la diosa Astarté, deidad protectora de los marineros.